jueves, 26 de marzo de 2009

Recuerdos de CLAUDIA PONTELI


A mi memoria vienen muchos recuerdos.

Regresar a casa después de un día normal de clase solía transformarse en una pintoresca aventura. Imagínense, vivía en barrio Yapeyú y debía cruzar casi toda la ciudad para llegar a mi casa.

Recuerdo que cuando cursaba el primer año, los primeros meses regresaba con mi hermano Daniel, que estaba en 5º año. Algunas veces debía esperar que terminara su turno y nos quedábamos con Madi Rasquín charlando mientras caminábamos por las galerías hasta que llegara la hora.

Sabíamos regresar en grupo que generalmente lo componían mi hermano y sus compañeros Gustavo Casas, Juan Carlos Giraudo, Mario De Marchi, Gerardo Sótola , Osvaldo Mercuri y Alejandro Falca, entre otros.

Nos dirigíamos a esperar el colectivo a la parada que estaba siguiente a la del canal. Yo miraba con asombro a esos muchachotes, torpes y jocosos que siempre tenían bromas a flor de labios. Me llamaban zetita porque era la hermana de zeta. Cruzábamos por la cancha entre el aroma de las madreselvas y rosas rococó hasta salir al camino por una estrecha abertura, entre libustrines y madreselvas, y continuar rumbo a la parada del 160. Muchas veces caminaba detrás del grupo de varones y disfrutaba escuchar el sonido de nuestros pasos sobre el camino. Por ahí el colectivo no nos levantaba y debíamos aguardar el siguiente. Un día, aburridos de tanto esperar, estos muchachos jugaron una broma a los automovilistas que pasaban. Divididos en dos grupos uno a cada lado de la ruta, simulaban jugar cinchada con una soga imaginaria, y rompían en risas cuando los autos frenaban bruscamente pensando que podían arrastrar a este grupo de estudiantes. Qué angosta que era la ruta en esa época!!!!

1 comentarios:

Blogger Magdalena Sofía ha dicho...

me acuerdo muy bien de nuestra espera por las galerías del colegio...íbamos del brazo con Claudia Pontelli(¡cuántas charlas! Nos entrenábamos para ser amigas como somos después de tantos años).Yo después no iba a la parada porque esperaba a Rossi que me llevaba a casa en su Volkswagen. Eso me mortificaba en lo más hondo, yo quería LA AVENTURA de ir a la parada. del colectivo

27 de marzo de 2009 a las 8:44  

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