Qué Maestros! ...
Se acerca el viernes 3 de abril de 2009 y no puedo detener el caudal de recuerdos que me transporta a 1974. El lugar: el patio del colegio y el murmullo dormido de los estudiantes:
"Oh Dios Todopoderoso, que nos has preparado el amanecer de un nuevo día, ayúdanos hoy con el poder de tu gracia; para que todas nuestras palabras pensamientos y acciones se cumplan con tu santa voluntad, por Cristo Nuestro Señor ...Amen"
El tiempo: una mañana cualquiera en las altas galerías veo entrar a los distintas aulas al inolvidable INRI Rivolta, cuyo nombre coincidía con la siglas de la Cruz de Cristo, o el Chuchi Urquiza que había llegado, enfundado en su chalina, a bordo del Falcon 221 color azul noche, siempre impecable, o del Viejo Reartes con su suave "Platero y Yo" como única lectura –muy instructiva por cierto– o de Ruben "La Vinchuca" Antonelli zapateando su reloj pulsera en un ataque de ira hasta destruirlo contra el piso... ¡pero eso sí!... con un exquisito gusto para tocar la guitarra como solo los inteligentes lo hacen. Con sus petacas entra a cuarto año el gran "Pelado Franchute", Huguito Herrera, con sus inverosímiles historias quebrándole los dientes a tiburones de los mares australes, sacadas tal vez de la guantera de su autito Citroën 3CV azul modelo sesenta y pico o su Siambreta que en lugar de casco usaba la "gorrita con orejeras" y quien además nunca perdía la calma. Y por más improperios que le profiriésemos se mantenía impávido recitando de memoria el Libro de Monsieur Vincent y nos rebajaba diciendo que Los Tiempos Heroicos siempre fueron mejores que los actuales.
¡Qué días aquéllos!
¡Qué Maestros!
¡Qué bueno haberlos vivido!...

"Oh Dios Todopoderoso, que nos has preparado el amanecer de un nuevo día, ayúdanos hoy con el poder de tu gracia; para que todas nuestras palabras pensamientos y acciones se cumplan con tu santa voluntad, por Cristo Nuestro Señor ...Amen"
El tiempo: una mañana cualquiera en las altas galerías veo entrar a los distintas aulas al inolvidable INRI Rivolta, cuyo nombre coincidía con la siglas de la Cruz de Cristo, o el Chuchi Urquiza que había llegado, enfundado en su chalina, a bordo del Falcon 221 color azul noche, siempre impecable, o del Viejo Reartes con su suave "Platero y Yo" como única lectura –muy instructiva por cierto– o de Ruben "La Vinchuca" Antonelli zapateando su reloj pulsera en un ataque de ira hasta destruirlo contra el piso... ¡pero eso sí!... con un exquisito gusto para tocar la guitarra como solo los inteligentes lo hacen. Con sus petacas entra a cuarto año el gran "Pelado Franchute", Huguito Herrera, con sus inverosímiles historias quebrándole los dientes a tiburones de los mares australes, sacadas tal vez de la guantera de su autito Citroën 3CV azul modelo sesenta y pico o su Siambreta que en lugar de casco usaba la "gorrita con orejeras" y quien además nunca perdía la calma. Y por más improperios que le profiriésemos se mantenía impávido recitando de memoria el Libro de Monsieur Vincent y nos rebajaba diciendo que Los Tiempos Heroicos siempre fueron mejores que los actuales.
¡Qué días aquéllos!
¡Qué Maestros!
¡Qué bueno haberlos vivido!...

Por Luis AGLIOZZO

3 comentarios:
¡me transportaste a aquellos tiempos!
Me recuerda tiempos de antaños
Viaje, con mi corazon, a una de mis mejores epocas de mi juventud.
Gracias por tan bello recorrido.
Jaqueline Galla
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